jueves 26 de noviembre de 2009

José Carlos Banda sobre DEMOLER - El Hablador (Bitácora)


Si una novela puede obtener su correlato en un filme de ficción, Demoler busca ser el correlato de un filme documental. Bajo la advertencia de una mirada netamente subjetiva, el autor busca hacer un recuento de ese periodo olvidado en el que el Perú se convirtió en una potencia del rock. De antemano debemos advertirle al lector que tras terminar de leer este libro es probable que reclame con impaciencia la salida al mercado de su banda sonora.

Antes de partir, el autor se encarga de prepararnos para comprender mejor este viaje. Lo primer que hace es situarse a sí mismo como un ex miembro de la escena subte que se formó alrededor de la “jato hardcore”, en el Barranco de fines de los 80. De este modo, podemos entender a Torres Rotondo como un ex militante que guiado por la pasión (porque para hacer esto hay que tener bastante pasión) anda en busca de los precursores de este movimiento. El siguiente paso es aproximarnos a una serie de factores sociales y políticos que desembocaron en el surgimiento de lo que hoy conocemos como el rock. Finalmente el autor traza los lazos entre este fenómeno anglosajón y Latinoamérica, para así poder concentrarse en nuestro país.
Lo que sigue no es solo una mera acumulación de datos biográficos sobre, tal vez, todas las bandas nacionales del periodo que supieron dejar algún tipo de rastro. En vez de ello, estamos ante el esbozo de interpretación de una mega historia, elaborado a partir de varios casos específicos donde se repite un elemento común.
Cada uno de los capítulos, que van a estar dedicados a una banda en particular, van a ser elaborados a partir de retazos de información, combinados con recuerdos de los propios actores que en muchos casos van a gozar de todo menos de objetividad. Entonces, de la dificultad para reconstruir esta historia inferimos una característica decisiva para la primera escena del rock nacional: la falta de profesionalismo, el no tomarse las cosas en serio, un mal del que padecemos frecuentemente. He ahí también la importancia de la labor de Torres Rotondo para no simplemente recopilar datos o testimonios, sino también hacer una interpretación de los mismos. Si hay algo que reclamarle a los rockeros peruanos de la época es que se contentaron con tomar la música como un pasatiempo, y precisamente esa falta de profesionalismo, junto a algunas otras adversidades más (la dictadura de Velasco expulsando del país a Santana es algo que vuelve constantemente sobre nosotros) fueron el factor desencadenante para que estos años de buena música terminaran en el olvido.
Resumir la totalidad de bandas abarcadas sería un trabajo obsoleto. Solo debo aclarar que aquí hay de todo. Desde los conocidos Shains y los glorificados Saicos, hasta los bastante olvidados Mads o los charapas Teddys. Este libro busca abarcar tres corrientes. La primera es el rock y la nueva ola (aclaremos de una vez que ambos estilos provienen de una misma estirpe y por ello no es extraño que, tal como ocurría en la realidad, se hable a la vez de Jimmy Santy y de Pablo Luna, el vocalista de los Yorks, que fue algo así como la versión nacional de Iggy Pop). Las demás son la psicodelia y el hard rock, y la fusión y la cumbia.
A lo largo de estas páginas la pasión del autor nos contagia a sumergirnos en este tiempo donde los rockeros peruanos se codeaban con bandas tan grandes como los Rolling Stones. Si esto les suena poco verosímil, ahí está la anécdota en que Mick Jagger y Keith Richards vieron tocar a los “Mads” en el mítico Galaxy y los invitaron a Inglaterra para que sean sus teloneros en algunos conciertos. Incluso estuvieron a punto de tocar con Hendrix y con The Who en el Festival de Wight. Para el público local esta clase de historias son bastante conocidas, sino habría que recordar los grandes momentos de gloria del “cholo” Sotil en el Barcelona.
Por otro lado, si bien el trabajo de Torres Rotondo no es pionero en lo que se refiere al rock en el Perú, es un trabajo monumental para esclarecer todo un panorama sobre el periodo. Además, Demoler surge en un momento en que los peruanos estamos redescubriendo el Perú. En un momento en que a través de cosas tan dispares como nuestra comida, el “loco” Vargas, Machu Picchu, o Sofia Mulanovich, el Perú se ha puesto de moda (y no solo para los peruanos), Demoler está próximo a convertirse en otro eslogan para Promperú. No nos debería llamar la atención, entonces, que este periodo glorioso del rock nacional haya permanecido oculto tanto tiempo y que precisamente ahora haya salido a la luz.
Es cierto que para una élite subte algunas de las bandas mencionadas en este libro han sido música de todos los días. Pero las pocas y bastante malas (en la mayoría de casos) grabaciones que ellos poseen han contribuido a crear un mito ficticio sobre el cual se habla mucho y se conoce poco. Ahí recae la importancia de un libro como Demoler. Ahora, gracias a esta nueva perspectiva que busca abarcar toda la escena, podemos obtener una idea clara de lo que fue esta prehistórica movida, de la que ni sus propios miembros tuvieron una clara noción.
Antes de terminar me gustaría sugerir un método de lectura para este libro que resulta quizá bastante descabellado. Propongo que leamos Demoler como un libro de cuentos, en vez de como una narración documental. No solo las estrategias narrativas del autor, sino también la propia temática, nos impulsan a ver cada capitulo como una apasionante historia donde lo que subyace es el fracaso. Cada banda posee una historia que para un peruano desinformado en la materia es increíblemente inverosímil o ficticia (no muchos conocen la gloria de Los Saicos, las peripecias de Los Mads por Europa, la gira internacional de Traffic Sound, el apogeo de las bandas locales tanto en radio como en televisión, la existencia de una verdadera comunidad hippie en Barranco, “El show de los York´s” transmitido por canal 13, etc.). Pese a las distancias entre cada uno de estos, digamos “cuentos”, tenemos la idea general del rotundo fracaso, que a su vez trajo consigo el inminente olvido total.
Esta clase de lectura puede complementar la autodenominación del autor sobre su propio trabajo como una “investigación literaria”, ya que Demoler, de manera objetiva, tiene más de investigación que de literaria. Este problema se remite a la larga discusión sobre cómo entender lo literario, sobre la cual no quiero explayarme. Solo pretendo sugerir que en este caso corremos el riesgo de que lo literario suponga más una acumulación de referencias, que algún tipo de estilización del lenguaje (que se debe reconocer que sí existe en el libro).
Concluyamos diciendo que para quienes están al tanto de lo que ocurrió en esta época de gloria, Demoler es una herramienta clave para obtener una visión panorámica y ordenada. Para quienes no conocen ni a los Shains, ni a los Saicos, ni a los Yorks, el libro puede cambiarles totalmente su manera de ver el rock nacional. Y para aquellos que no les interesa la música, Demoler es un interesante trabajo de investigación histórica, social y, por qué no, literaria, que vale la pena tomar en cuenta.
Publicado en el blog El Hablador

viernes 25 de septiembre de 2009

Yolanda Osterling sobre DEMOLER (Diario La Razón)


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jueves 10 de septiembre de 2009

Sábado 12. Carlos Torres Rotondo en Radio Ovación

Este sábado 12, a las diez de la noche, Carlos Torres Rotondo será entrevistado durante dos horas en el programa Fusión Latina de Radio Ovación (620 AM), el cual es conducido por el ex York Román Palacios. Disertarán sobre DEMOLER al ritmo de la buena música de la primera escena del rock nacional.

martes 8 de septiembre de 2009

DEMOLER. Entrevista a Carlos Torres Rotondo (Diario Correo)

ENTREVISTA A CARLOS TORRES ROTONDO
Genealogía del rock
LIMA
carlos m. Sotomayor
Entre los años 1967 y 1975 hubo una escena musical pródiga en virtuosismo. Bandas como Los saicos, Tarkus, Traffic Sound, Telegraph Avenue, El Polen, entre otras, no sólo demostrarían su calidad sonora sino que se convertirían en indudables precursores de lo que podría llamarse rock peruano. Carlos Torres Rotondo, luego de años de investigación, nos entrega Demoler, un libro que rescata del olvido aquella primigenia escena.
Correo: Todo empieza, tengo entendido, cuando llegan a tus manos y oídos un par de cassettes, grabaciones de grupos de rock de los sesenta...
Carlos Torres Rotondo: Sí, llegaron un par de cassettes a mis manos y fue la primera vez que escuché rock peruano de esa época. Y realmente quedé impresionado. Quedé impresionado, además, porque mi padre había sido bajista de varias bandas en los años sesenta. Y yo había sido activista de la movida hardcore de los 80, pero la gente de mi generación, incluido yo, ignoraba absolutamente todo. Entonces, buscar qué fue lo que sucedió con la primera época del rock en el Perú se convirtió en un asunto personal. Era como buscar mi pasado.
C: ¿Cuánto duró la investigación?
CTR: Duró algunos años. La primera parte de la investigación fue bibliográfica. Fue encerrarme en hemerotecas. Pero encontré muy poco, entonces comencé una investigación en base a entrevistas con los propios protagonistas. Allí empecé a formarme un mapa de los principales grupos. Pero más que la investigación, lo que más trabajo me costó fue la escritura y la propuesta general del libro.
C: Has señalado que la escritura de Demoler tiene la influencia del género policial...
CTR: Sí, tiene influencia del cine, de la novela gráfica. Tiene influencia del policial en cuanto al tono. El policial es básicamente una de las tradiciones que a mí más me gustan. Pero también quería poner fotos con una funcionalidad narrativa en el libro para que el lector se imaginara la cara de los protagonistas cuando leyera las escenas que se narran.
C: En el libro marcas como punto de partida el año 1957. ¿Allí comienza la historia del rock peruano?
CTR: Comienza con tres fenómenos paralelos que se dan a principios de 1957: la edición de los 45 de Mike Oliver, seudónimo de Miguel Olivera, considerado el Bill Haley peruano, porque tocaba covers de él. La edición del mini LP de Los millonarios del jazz. Y, además, en 1957 aparecen varios discos compilados hechos por orquestas que tocan música latina donde se incorporan algunas canciones a ritmo de rock.
C: En 1975 hay un corte abrupto... ¿Qué ocurrió realmente?
CTR: Hay varios factores. Hay un factor global que es el agotamiento generacional. Hay un factor nacional que es el hecho de que Velasco haya prohibido las matinales, las importaciones. Había una política nacionalista que veía al rock como algo alienante. Y también hay un fenómeno plenamente peruano que es el hecho de que surge la cumbia, que reemplaza al rock como principal referente de la música urbano-juvenil a comienzos de los años setenta.
C: En los 80 surge una escena musical que no tenía conocimiento de lo que hubo antes, una escena, diríamos, sin tradición...
CTR: Sí, era una escena sin tradición. Yo entré a la escena por el año 86 o 87 y, claro, nosotros éramos los primeros en el mundo. Y además existía el cliché de que la primera escena en el Perú sólo había hecho covers y sólo cantaba en inglés. Lo cual es falso, había grupos como Los saicos, Tarkus, El Polen... El Polen, incluso, cantaba en quechua temas propios.
Publicado en el diario Correo

domingo 6 de septiembre de 2009

DEMOLER. Entrevista a Carlos Torres Rotondo en La Mula


El pasado jueves 3 tuvo lugar en la librería del Fondo Editorial PUCP la primera presentación de DEMOLER. Fue una reunión bastante emotiva, en la que se contó con la presencia de algunos músicos de la primera escena rockera peruana, como Walo Carrillo, Luis "El Chacal" Allison y los ex York´s Román Palacios, Jesús Vílchez y Roberto Aguilar.

La entrevista fue realizada por Jonathan Castro para el colectivo La Mula, de la red científica peruana.

miércoles 2 de septiembre de 2009

DEMOLER. Presentación en la Feria del Libro PUCP

Este jueves 3 Carlos Torres Rotondo estará presentando la biblia del rock peruano, DEMOLER, en la Feria del Libro PUCP. Los comentarios estarán a cargo de Francisco Melgar Wong, escritor y tecladista de Los Protones, y Walo Carrillo, legendario baterista de Los Holy´s (primera banda psicodélica), Telegraph Avenue (primera banda hippie) y Tarkus (primera banda de hard rock).
La cita es a las 3 de la tarde.

martes 1 de septiembre de 2009

DEMOLER. Entrevista a Carlos Torres Rotondo en Marea Cultural

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Gabriel Ruiz Ortega
Nací en Lima, en 1977. Soy autor de la novela LA CACERÍA y antólogo de DISIDENTES. MUESTRA DE LA NUEVA NARRATIVA PERUANA. Me desempeño como el editor adjunto de Revuelta Editores. (Mail: gabrielruizortega@gmail.com)
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