domingo, 3 de marzo de 2013

Sobre 'La tortuga ecuestre' de César Moro (Edición 1369 de Somos)



Bella reedición del libro canónico del poeta surrealista peruano, publicado en 1957. Este es el único libro escrito por Moro en español, pues su demás obra figura en francés. Esta edición trae también los poemas "Antonio es Dios" y "Libertad-igualdad".

Sobre 'La tortuga ecuestre' de César Moro (Diario La Primera)


En el diario La Primera

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Mario Vargas Llosa lo recordaba “imprecisamente” a César Moro, “dictando sus clases en el colegio Leoncio Prado, imperturbable ante la salvaje hostilidad de los alumnos, que desahogábamos en ese profesor frío y cortés, la amargura del internado y la humillación sistemática que nos imponían los instructores militares. Alguien había corrido el rumor de que era homosexual y poeta: eso levantó a su alrededor una curiosidad maligna y un odio agresivo que lo asediaba sin descanso desde que atravesaba la puerta del colegio”.
"Se cumplen en agosto 110 años del nacimiento del poeta y pintor peruano Alfredo Quíspez Asín, más conocido como César Moro. "
Ello lo escribió en el primer número de la revista “Literatura”, de febrero de 1958. Como recuerda el actual Nobel arequipeño, “nadie se interesaba por el curso de francés que dictaba, nadie escuchaba sus clases. Extrañamente, sin embargo, este profesor no descuidaba un instante su trabajo. Acosado por una lluvia de invectivas, carcajadas insolentes, bromas monstruosas, desarrollaba sus explicaciones y trazaba cuadros sinópticos en la pizarra, sin detenerse un momento, como si, junto al desaforado auditorio que formaban los cadetes, hubiera otro, invisible y atento”.

Moro escribía en francés, sumergido en su surrealista mundo europeo. Entre sus enemigos contó con Vicente Huidobro, con quien protagonizó una polémica internacional. Entre los amigos, André Coyné figuró como tal y como editor; fue quien preparó, entre otros poemas, la publicación póstuma de los dos únicos libros escritos en español: “Los anteojos de azufre” (prosa) y “La tortuga ecuestre” (poesía).

Esta última ha sido publicada en una nueva edición el año pasado por Revuelta y la librería Sur, en vista de los 110 años de César Moro. El libro contiene las anotaciones de Andrés Coyné.

sábado, 23 de febrero de 2013

Jerónimo Pimentel sobre 'La tortuga ecuestre' (Revista Cosas)

 


En la edición 512 de la Revista Cosas

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Si hay una forma de librarse de la cotidiana ordinariez del mundo, esa es leyendo a César Moro. Su imaginería superrealista, su sofisticada pero a la vez prístina simbología, su lenguaje afiebrado por su afán erótico, su sintaxis disruptiva, la exuberancia de vuelo metafórico, su sofisticada sensorialidad carnal, la bella musicalidad de su español, todas son razones suficiente para arrojarse a la lectura de uno de los poetas peruanos cruciales del siglo XX.

La excusa para hacerlo, esta vez, es la reedición de “La tortuga ecuestre” por parte de Revuelta Editores, volumen que cuenta con seis poemas (dos hasta ahora inéditos) que, inicialmente, no estaban destinados a ser publicados. Las notas, someras pero precisas, van a cargo de André Coyné, responsable de la primera edición de esta obra maestra que, a pesar de haberse escrito entre 1938 y 1939, no vería la luz hasta 1957.

La escritura automática y el flujo de imágenes producto de la pasión amorosa llevan la poesía de Moro a un lugar de privilegio. Si la poesía era un refugio en el cual el poeta se libraba de su marginalidad (social y sexual), el refugio, gracias a las posibilidades de un lenguaje encendido, estalla y se vuelve espacio de liberación absoluta. Como bien ha dicho Ricardo Silva-Santisteban, “el caos aparente de estos poemas es su orden”.

Abelardo Oquendo sobre 'La tortuga ecuestre' (Diario La República)

 


En La República

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Cuando César Moro murió solo había publicado tres libros, todos de poemas en francés y todos, como el número de sus ejemplares, breves. Entre sus poemas en español dejó un conjunto, escrito entre 1938 y 1939, La tortuga ecuestre, cuya publicación había anunciado y estaba por realizar. No alcanzó a hacerlo. André Coyné lo dio a la luz en Lima, en 1957, año siguiente al de la muerte de Moro, en una modesta edición que incluyó otros poemas del autor, escritos entre 1927 y 1949. Para la edición que proyectó, Moro había excluido cuatro poemas del corpus original; Coyné, razonablemente, los restituyó, no sin advertir de este hecho al lector.
En el medio siglo y un lustro que han corrido desde entonces las obras de Moro en francés y en español han continuado editándose; y se han traducido y reeditado dentro y fuera del Perú. Su palabra, pues, permanece viva y su prestigio se ha asentado y se extiende entre los amantes de la poesía. Sin embargo, La tortuga ecuestre no se ha publicado aún tal como su autor lo concibió, sino siempre acompañada de otros textos, con agregados y aditamentos. La más reciente de sus reediciones, aparecida en diciembre de 2012, en Lima, es también la más próxima al proyecto incumplido de Moro y es por esto celebrable. Se debe a Revuelta Editores, y sus placenteros y sobrios diseño y diagramación a Rodolfo Loyola. Pero –ay- los editores le han agregado un anexo con un par de poemas que no son del poemario original.❧
 

David Ballardo sobre Revuelta Editores (Lee por gusto - Perú 21)



En Lee por gusto de Perú 21

Marlon Aquino sobre 'César Moro, ¿un antropófago de la cultura?' (Lee por gusto - Perú 21)



En Lee por gusto de Perú 21

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César Moro, ¿un antropófago de la cultura? (Revuelta Editores) es el llamativo título de un ensayo publicado recientemente por el profesor universitario Camilo Fernández Cozman (Lima, 1965). Un libro de imprescindible lectura por la solidez de su argumentación y una claridad expositiva que nos permite reconsiderar nuestras ideas sobre la fascinante obra de este gran poeta peruano, la cual escribió mayoritariamente en francés. Estoy convencido de que libros como este contribuyen a desterrar la idea de que las publicaciones académicas van siempre dirigidas a los especialistas, siendo por ello inalcanzables para el público común y silvestre. Un buen ensayo, a mi entender, es una herramienta que nos ayuda a descubrir más significados en los libros que leemos, una especie de linterna que nos guía en esa exploración emotivo-intelectual que es todo acto de lectura (se me viene ahora a la mente, por ejemplo, otro magnífico libro de crítica, Las palabras de Trilce, de Marco Martos y Elsa Villanueva). Sí o sí, hay que leer ensayos.

En César Moro, ¿un antropófago de la cultura? Camilo Fernández busca refutar los planteamientos de dos de los principales especialistas en la obra de Moro: André Coyné y Américo Ferrari. Sin dejar de reconocer sus aportes, y sin ánimo de «polemizar con el pasado», el profesor Fernández cuestiona la postura conservadora de ambos académicos, y para ello sustenta sus planteamientos en los enfoques teóricos de la Sociolingüística (siguiendo a J. C. Godenzzi) y de la Retórica General Textual (Stefano Arduini). Así, Camilo Fernández señala que Coyné y Ferrari se equivocan al prestar atención en sus trabajos al análisis del «mal francés» del autor de La tortuga ecuestre, pues de esa manera están suscribiendo una postura glotocentrista, asumiendo que una variedad lingüística es superior a otra, en este caso, el «francés escrito por un francés» (de impecable gramática) y el «francés escrito por un peruano» (con varios errores). Creencia donde ronda el fantasma del etnocentrismo y que desconoce que la competencia lingüística no es igual a la competencia literaria.

[...] la competencia lingüística de nuestro autor en francés hacía que quizá no se pudiera comunicar exitosamente, en ciertos casos con algunos receptores. No obstante, Moro manifiesta una competencia literaria notable en francés, pues escribe poemas en esta lengua donde se observa cómo emplea su creatividad de individuo bilingüe [...] (pág. 70).

Me parece muy interesante este punto ya que saca a la luz el tema de la propiedad de las lenguas. ¿El francés solo «pertenece» a los franceses?, ¿el inglés, solo a los estadounidenses?, ¿el quechua, solo a los cusqueños o ayacuchanos?, ¿una lengua extranjera se utiliza, pero no se posee?, ¿aunque aprendamos una segunda lengua no podremos considerarla «nuestra»?

El profesor Fernández menciona en su ensayo el concepto de «imaginación plurilingüe» (Godenzzi) para referirse justamente a la manera en que un usuario del francés (como segunda lengua) puede manejarlo creativamente mediante la incorporación de elementos de su lengua materna. Es el caso de César Moro. El capítulo II de este ensayo analiza en detalle cómo es que el poeta realiza esta operación creativa (ver, por ejemplo, cómo Moro aplica el hipérbaton al francés, lengua poco flexible para el uso de esta alteración del orden de las palabras). Además, el ensayista señala otro ejemplo cercano de esta «intervención» sobre otro idioma: «Moro "castellaniza" el francés como Arguedas "quechuiza" el español» (pág. 12). ¿Pero por qué lo hacen? Es aquí donde es necesario mencionar el concepto clave del libro: la antropofagia cultural.



MORO, EL ANTROPÓFAGO

El antropófago cultural es el latinoamericano que no se ajusta a la imagen del «buen salvaje», es decir, que no es el manso cordero que acepta lo que le impone el extranjero, cual si este fuera su buen pastor. Se trataría entonces, de una actitud rebelde y de afirmación de la identidad latinoamericana. Camilo Fernández cita al autor del concepto, el brasileño Oswald de Andrade, quien en su Manifiesto antropófago, publicado en 1928 escribía: «Antropofagia. Absorción del enemigo sacro. Para transformarlo en tótem» (pág. 33). Escritores latinoamericanos diversos como Moro, Huidobro, Darío, Borges, Lezama Lima y un interminable etcétera serían antropófagos culturales desde que se apropian de la tradición cultural europea (lengua y literatura), la asimilan y le añaden algo que convierte al producto final en algo totalmente novedoso, más allá de la simple copia. Refiriéndose a César Moro, la explicación no puede ser más gráfica (espero que cuando lean esto no estén tomando algún alimento): «Moro devora el francés como si este fuera un ser humano; luego arroja las palabras en vastas series enumerativas como si vomitara (metafóricamente, claro está) un texto escrito, con ímpetu y pasión, en esa lengua» (pág. 71).

Finalmente, quisiera resaltar otro aporte valioso de este libro. Durante mucho tiempo se ha querido encasillar a César Moro como un poeta «cosmopolita» con pocos o nulos nexos con nuestra tradición cultural, y en oposición a los llamados «indigenistas» y sus reflexiones sobre la identidad nacional. Para cuestionar esta versión maniquea (que perpetúan los textos escolares) Camilo Fernández se detiene en un aspecto poco analizado de la obra de Moro, sus ensayos, para demostrar que en el poeta había también una conciencia reflexiva sobre la importancia de nuestro pasado prehispánico. Así, César Moro en Biografía peruana (La muralla de seda): «[...] pergeña, con claridad meridiana, su admiración por las civilizaciones prehispánicas: "Pienso con fervor en el gran amor de los antiguos peruanos por las piedras"» (pág. 37). Esta otra vertiente de interés nos permite apreciar mejor el carácter antropófago de Moro, quien: «[...] se alimenta tanto de la cultura occidental -el imaginario surrealista, por ejemplo- como de la simbología de las culturas prehispánicas -la andina o la azteca- para materializar un proceso de neoculturación: creación imponente de una nueva cultura» (pág. 38).

Antropófago lector, el banquete está servido.

Javier Ágreda sobre 'César Moro, ¿un antropófago de la cultura? (Diario La República)



En La República.

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El poeta César Moro (Lima, 1903-1956) es el mayor representante del surrealismo literario en el Perú y también un escritor “marginal” por excelencia: vivió buena parte de su vida lejos de su patria, escribió casi toda su obra en francés y asumió plenamente su homosexualidad en la mojigata Lima de mediados del siglo XX. Todo ellos hace muy difícil el análisis objetivo e imparcial de su obra poética, como ha intentado hacerlo el crítico Camilo Fernández Cozman (Lima, 1965) en su más reciente libro César Moro, ¿un antropófago de la cultura? (Revuelta editores, 2012).
Fernández trata aquí de demostrar que Moro no fue un caso de “europeísmo trasnochado”, como han sostenido algunos, sino una especie de “antropófago cultural” (según la definición de Oswald de Andrade) que asimiló los recursos literarios más modernos para transformarlos y aplicarlos (como hizo César Vallejo) a la reflexión sobre nuestra propia identidad peruana. La idea es que, así como Arguedas expresó lo andino a través de narraciones escritas en español, Moro expresó lo peruano a través de sus ensayos y poemas escritos en francés.
Fernández ha publicado una serie de libros dedicados al estudio crítico de la obra de diversos poetas peruanos (Westphalen, Eielson, Varela, Hinostroza, Watanabe), todos ellos analizados con el mayor rigor académico. Pero César Moro, ¿un antropófago de la cultura? es más un ensayo, un conjunto de reflexiones libres que por momentos parecen no estar suficientemente fundamentadas, como en las comparaciones de Moro con Arguedas. Las páginas más interesantes son aquellas en las que Fernández interpreta, con lucidez y precisión, poemas como “Primero lo verde”, “El olor y la mirada” y “Piedra madre”.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Sobre DEMOLER en Siente Mag


DEMOLER, un viaje personal por la primera escena del rock en el Perú 1957 – 1975 es la obra que llega a nosotros gracias al narrador nacional Carlos Torres Rotondo. En este viaje al pasado del rock nacional, Carlos va al rescate de las bandas y la buena música que se produjo en aquellas épocas.

En este libro se mencionan importantes grupos que dieron al rock nacional el status de internacional. Podemos ver información de Los Millonarios del Jazz, considerados como el primer grupo de rock peruano, aunque cantaban en inglés, de Los Incas Modernos, del puerto del Callao, quienes editarían el primer disco de larga duración de la historia del rock peruano con composiciones propias, como también con versiones súper fantásticas del folclore nacional. También están los miraflorinos de Los Sunset, Los Zodiacs o Los Kreps. Los Saicos, unos auténticos adelantados a su tiempo, desafiaron todas las reglas, sacando los singles más salvajes, ruidosos y gritones de la década, anunciando la llegada del punk peruano. Los Belkings; primera banda de rock instrumental de Latinoamerica y única en el mundo, que le pisaba los talones a The Shadows y The Ventures. Traffic sound, uno de los grupos más importantes del rock peruano, que llegaron incluso a tocar en Chile, Argentina y Brasil, Black Sugar, responsables por la mayoría de las grabaciones de música de garaje y psicodélica en el Perú. Y así muchas bandas más dignas de aparecer en esta publicación.
En una entrevista realizada por Gabriel Ruiz Ortega, Carlos cuenta que para la realización del libro estuvo investigando de 1999 a 2001, encerrándose en hemerotecas y entrevistando a músicos en persona, por chat y por teléfono, y todo ello sin financiamiento alguno, solo costeado por sus ganas de mostrarnos una generación de músicos que hicieron del rock peruano un orgullo latinoamericano. Habla sobre la decadencia del rock no solo en el Perú sino a nivel latinoamericano, que se dio por obra de las políticas de la época y dice “el poder, la sombra económica que gobierna desde detrás de la política, exterminó, anuló, aburguesó, quemó y mató a una generación hermosa que de todas maneras hubiera hecho un mundo mejor”.
Con más de doscientas páginas de información, fotografías y hasta una lista discográfica de la época, este libro es demasiado recomendable. No te pierdas el conversatorio y recital musical DEMOLER el 10 de diciembre en la Feria del libro – Auditorio Julio Ramón Ribeyro a las 8.30.
Publicado en Siente Mag

martes, 15 de diciembre de 2009

Roberto Gagliardi sobre DEMOLER (Blog del Fanzine Sótano Beat)


Hace unos pocos meses salió a la luz el texto que aquí comentamos, un libro que, no dudamos, será de obligada consulta para la juventud sana y estudiosa del presente y el futuro.

Carlos Torres desarrolla la novela-ensayo con una prosa ordenada y lineal de principio a fin, lo que hace que el texto se lea concatenadamente de un solo tirón y con avidez, nuestras sinceras felicitaciones ante el esfuerzo desplegado.
Un detalle importantísimo es que este texto hasta ahora constituye el primer ensayo publicado que aborda correctamente el proceso de inicio del Rock en el Perú, retrotrayéndolo hacia el año de 1957, mérito que ningún otro libro ha señalado, hasta la fecha.
Los elogiosos calificativos que dedica a nuestro fanzine no pueden ser menos que agradecidos. Carlos, a quien hemos tenido el gusto de conocer personalmente en el último año, nos ha dejado muestras claras de sencillez y de una pasión enorme por entender nuestro trabajo. Vaya desde aquí nuestro reconocimiento para el compañero de ruta.
Publicado en el blog del Fanzine Sótano Beat

Rafael Cruz Huertas sobre DEMOLER (Diario La República - Sur)



Crónicas demoledoras

Rafael Cruz Huertas
Toda historia está sujeta a interpretaciones, sobre todo cuando esta se pierde en el olvido colectivo o la insuficiencia de registros para corroborar versiones orales. La historia del rock peruano sigue ese derrotero, plagado además de chauvinismos, cuando no de excesos y omisiones. Nada entonces que acudir a las fuentes.
Precisamente esa fue la labor de Carlos Torres Rotondo, que lo llevó a publicar “Demoler” (Revuelta Editores), narrando el apoteósico nacimiento del rock peruano y las intrigas de emblemáticos grupos desde 1957 hasta la mitad de los setenta.
El texto de fácil lectura desbarata mitos y aclara imprecisiones como aquella que si bien se reconoce calidad a muchos grupos de esa época, esta no solo se circunscribía al territorio patrio. Los viajes de Los Golden Boys (Ecuador), Los Dolton´s (Bolivia), Traffic Sound (Brasil, Argentina, Chile) o Los Mad´s (Inglaterra), invitados por los propios Rolling Stones –de vacaciones en el verano de 1969 por Lima- dan fe de ello.
Y como no debe mirarse desde los ojos de la capital, “Demoler” dedica un capítulo a grupos como Los Sideral´s de Ayacucho, Los Spectros y Trebol del Cusco, Águilas de Trujillo, Teddys de Iquitos, así como los Incógnitos y Texao de Arequipa; aunque la omisión en esta última ciudad de los progresivos “Free Love” es imperdonable.
Aún así la visita del autor, anunciada para la próxima Feria del Libro, promete expectativa entre los entendidos y seguidores del género, porque empuñar una guitarra con una mano mientras la otra sostiene un libro, no debe llamar la atención, como tampoco libros de contracultura que también aportan con su idealismo a una sociedad más justa.
Publicado en La República - Sur

lunes, 14 de diciembre de 2009

Francisco Melgar sobre DEMOLER (Luces - Diario El Comercio)


Por: Francisco Melgar Wong

El escritor Carlos Torres Rotondo acaba de editar esta minuciosa historia de la primera escena rockera del Perú. La narración, que incluye algunos pasajes autobiográficos de espíritu literario, se inicia en 1957 con el lanzamiento del primer 45 rpm de un cantante de rock nacional (Mike Oliver y su “Mambo Rock/Razzle Dazzle”) y prosigue ininterrumpidamente a lo largo de casi dos décadas, hasta el lanzamiento del último larga duración de esa primera hornada de músicos: el Vol. 2 de “Telegraph Avenue”. A través de entrevistas, documentos y un endiablado estilo de escritura, Torres nos cuenta la historia de los principales grupos que aparecieron en el Perú de esos años.
Allí están los fundacionales Saicos, cuya emblemática canción de guerra da nombre al libro; los siempre mutantes Shain’s de Pico Ego Aguirre; los impecables Belkings, considerados por la crítica especializada como uno de los mejores grupos de rock instrumental en todo el mundo; los altisonantes Yorks de nuestro Iggy Pop: Pablo Luna; el auge y la caída del excéntrico y autodestructivo Troglodita; los misteriosos Mad’s, cuyas desventuras en Londres al lado de los Rolling Stones y Jimi Hendrix constituyen el imprevisible centro nervioso del libro y —cómo no— la sinuosa y nebulosa historia de Traffic Sound, una de las mejores bandas de la época.
Un libro imprescindible para aquellos interesados en el rock, en la historia del Perú contemporáneo y en la evolución de las culturas juveniles latinoamericanas de finales del siglo XX.
DEMOLER
Autor: Carlos Torres Rotondo
Editorial: Revuelta
Nacionalidad: Peruana
Publicado en El Comercio

sábado, 12 de diciembre de 2009

DEMOLER. Crónica de una histórica presentación - (Por la ruta del beatnik, de Renzo Sánchez)



Presentación del libro Demoler congregó a legendarios del rock peruano


Carlos Torres Rotondo presentó "Demoler" durante la clausura de la "Feria del Libro Ricardo Palma", y lo hizo rodeado de los dinosaurios más emblemáticos del rock nacional, y ante una de las audiencias más numerosas que se haya registrado en el conglomerado cultural llevado a cabo por primera vez en el vértice del Museo de la Nación.
El escritor quien durante su disertación estuvo flanqueado por Roman Palacios, integrante de la legendaria banda Los Yorks y Saúl Cornejo factotum de New Juggler Sound, Laghonia y We All Together, sostuvo que la obra es por naturaleza un libro "colectivo y familiar" porque congrega toda clase de vínculos, desde las musicales, hasta las personales e incluso familiares ya que logró conectarse con las viejas glorias de la música y a su vez, reconectar a éstas entre sí. "Demoler implica que tenemos mucho que construir" explicó, refiriéndose a que es necesario preservar la memoria colectiva más aún cuando después de 40 años la música de ésta generación ha sido redescubierta concitando la atención mundial.
Demoler" narra los cimientos del rock nacional desde 1957 hasta 1975 y en el, se encuentra registrada la más diversa, colorida y exquisita información que los propios artistas de la época, fueron despachando a través de entrevistas que Torres Rotondo fue recopilando periódicamente hasta sumergirse entero en la elaboración del libro -que dicho sea de paso- fue escrito en un período personal muy dificil que tuvo que afrontar durante su estadía en España. Ironizando un poco el tema, dijo que se trataba de un "esquizolibro".
En otro pasaje de la presentación Roman Palacios halagó el trabajo minucioso del escritor y no escatimó en destapar controversia al expresar su inconformidad por la manera como había sido abordado el tema de Los Yorks en un anterior libro (de otro autor) sobre los orígenes del rock nacional. Palacios sostuvo que no se le hizo consulta ni entrevista alguna a ningun miembro de Los Yorks en referencia a que los trajes que usaban, según cosigna dicha publicación, habían sido confeccionados con mantel de mesa.
Palacios explicó que no era cierto y que esos trajes habían sido confeccionados primero en Gamarra y después en una de las tiendas de telas más exclusivas del Jirón de La Unión, además, sostuvo que se trató de una maña para menospreciar a Los Yorks en la que el autor se coludió con un "informante" que al parecer, según dejó entrever, se trata de otro músico pero de una banda rival de la época.
Fiel a su espíritu controversial Palacios respaldó la postura contestataria del rock n roll frente al sistema e incluso hizo mención a una frase que le quedó grabada a Torres Rotondo; "nosotros nos tirábamos a nuestras guitarras".
Por su parte, Saúl Cornejo, empezó su speech parafraseando el lema de Los Yorks, "en cambio, nosotros les hacíamos el amor a las guitarras". El fundador de New Juggler Sound, Laghonia y We All Togehter dijo que en esa época había un respeto mutuo entre los músicos y que aquellos tiempos comparados con los de hoy eran de absoluta inocencia, también manifestó que la motivación de cantar en inglés era por que querían que su música se escuchara más allá de las fronteras.
Al finalizar la presentación Carlos Torres Rotondo saludó a Pancho Guevara, baterista de Los Saicos, quien se levantó de su asiento para saludar a los presentes llevándose estruendosas palmas de reconocimiento por parte de músicos, periodistas, seguidores, adultos y adolescentes que se encontraban entre el público. En seguida, invitó a todos los músicos presentes en la sala para que se acerquen a la mesa de conducción desatándose un emotivo momento "kodak" de antología, en la que se ven reunidos músicos de Laghonia, Los Saicos, Pax, The Mads, Los Yorks, Telegraph Avenue, entre otros.
El libro trae consigo un CD editado por el sello Repsychled que recopila grandes éxitos de bandas de esas épocas.

jueves, 10 de diciembre de 2009

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Jueves 10. Presentación de DEMOLER, de Carlos Torres Rotondo


Este jueves 10, a las 8 y 30 de la noche, en el auditorio Julio Ramón Ribeyro la Feria del Libro Ricardo Palma (vértice del Museo de la Nación), se presentará el exitoso libro DEMOLER (Revuelta Editores, 2009), de Carlos Torres Rotondo.

Los comentarios estarán a cargo de los legendarios rockeros Román Palacios (Yorks) y Saúl Cornejo (Laghonia, We All Together, New Juggler Sound).

domingo, 6 de diciembre de 2009

Presentación de TRAMPAS PARA INCAUTOS, de Yeniva Fernández


Este miércoles 9, en el marco de la Feria del Libro Ricardo Palma, se presentará el libro de cuentos TRAMPAS PARA INCAUTOS, de la narradora Yeniva Fernández.

Los encargados de comentar esta publicación, serán los escritores Jorge Harten, Sebastián Pimentel e Iván Thays.
La cita es a las 5 y 30 de la tarde en la sala Los geniecillos dominicales.

jueves, 26 de noviembre de 2009

José Carlos Banda sobre DEMOLER - El Hablador (Bitácora)


Si una novela puede obtener su correlato en un filme de ficción, Demoler busca ser el correlato de un filme documental. Bajo la advertencia de una mirada netamente subjetiva, el autor busca hacer un recuento de ese periodo olvidado en el que el Perú se convirtió en una potencia del rock. De antemano debemos advertirle al lector que tras terminar de leer este libro es probable que reclame con impaciencia la salida al mercado de su banda sonora.

Antes de partir, el autor se encarga de prepararnos para comprender mejor este viaje. Lo primer que hace es situarse a sí mismo como un ex miembro de la escena subte que se formó alrededor de la “jato hardcore”, en el Barranco de fines de los 80. De este modo, podemos entender a Torres Rotondo como un ex militante que guiado por la pasión (porque para hacer esto hay que tener bastante pasión) anda en busca de los precursores de este movimiento. El siguiente paso es aproximarnos a una serie de factores sociales y políticos que desembocaron en el surgimiento de lo que hoy conocemos como el rock. Finalmente el autor traza los lazos entre este fenómeno anglosajón y Latinoamérica, para así poder concentrarse en nuestro país.
Lo que sigue no es solo una mera acumulación de datos biográficos sobre, tal vez, todas las bandas nacionales del periodo que supieron dejar algún tipo de rastro. En vez de ello, estamos ante el esbozo de interpretación de una mega historia, elaborado a partir de varios casos específicos donde se repite un elemento común.
Cada uno de los capítulos, que van a estar dedicados a una banda en particular, van a ser elaborados a partir de retazos de información, combinados con recuerdos de los propios actores que en muchos casos van a gozar de todo menos de objetividad. Entonces, de la dificultad para reconstruir esta historia inferimos una característica decisiva para la primera escena del rock nacional: la falta de profesionalismo, el no tomarse las cosas en serio, un mal del que padecemos frecuentemente. He ahí también la importancia de la labor de Torres Rotondo para no simplemente recopilar datos o testimonios, sino también hacer una interpretación de los mismos. Si hay algo que reclamarle a los rockeros peruanos de la época es que se contentaron con tomar la música como un pasatiempo, y precisamente esa falta de profesionalismo, junto a algunas otras adversidades más (la dictadura de Velasco expulsando del país a Santana es algo que vuelve constantemente sobre nosotros) fueron el factor desencadenante para que estos años de buena música terminaran en el olvido.
Resumir la totalidad de bandas abarcadas sería un trabajo obsoleto. Solo debo aclarar que aquí hay de todo. Desde los conocidos Shains y los glorificados Saicos, hasta los bastante olvidados Mads o los charapas Teddys. Este libro busca abarcar tres corrientes. La primera es el rock y la nueva ola (aclaremos de una vez que ambos estilos provienen de una misma estirpe y por ello no es extraño que, tal como ocurría en la realidad, se hable a la vez de Jimmy Santy y de Pablo Luna, el vocalista de los Yorks, que fue algo así como la versión nacional de Iggy Pop). Las demás son la psicodelia y el hard rock, y la fusión y la cumbia.
A lo largo de estas páginas la pasión del autor nos contagia a sumergirnos en este tiempo donde los rockeros peruanos se codeaban con bandas tan grandes como los Rolling Stones. Si esto les suena poco verosímil, ahí está la anécdota en que Mick Jagger y Keith Richards vieron tocar a los “Mads” en el mítico Galaxy y los invitaron a Inglaterra para que sean sus teloneros en algunos conciertos. Incluso estuvieron a punto de tocar con Hendrix y con The Who en el Festival de Wight. Para el público local esta clase de historias son bastante conocidas, sino habría que recordar los grandes momentos de gloria del “cholo” Sotil en el Barcelona.
Por otro lado, si bien el trabajo de Torres Rotondo no es pionero en lo que se refiere al rock en el Perú, es un trabajo monumental para esclarecer todo un panorama sobre el periodo. Además, Demoler surge en un momento en que los peruanos estamos redescubriendo el Perú. En un momento en que a través de cosas tan dispares como nuestra comida, el “loco” Vargas, Machu Picchu, o Sofia Mulanovich, el Perú se ha puesto de moda (y no solo para los peruanos), Demoler está próximo a convertirse en otro eslogan para Promperú. No nos debería llamar la atención, entonces, que este periodo glorioso del rock nacional haya permanecido oculto tanto tiempo y que precisamente ahora haya salido a la luz.
Es cierto que para una élite subte algunas de las bandas mencionadas en este libro han sido música de todos los días. Pero las pocas y bastante malas (en la mayoría de casos) grabaciones que ellos poseen han contribuido a crear un mito ficticio sobre el cual se habla mucho y se conoce poco. Ahí recae la importancia de un libro como Demoler. Ahora, gracias a esta nueva perspectiva que busca abarcar toda la escena, podemos obtener una idea clara de lo que fue esta prehistórica movida, de la que ni sus propios miembros tuvieron una clara noción.
Antes de terminar me gustaría sugerir un método de lectura para este libro que resulta quizá bastante descabellado. Propongo que leamos Demoler como un libro de cuentos, en vez de como una narración documental. No solo las estrategias narrativas del autor, sino también la propia temática, nos impulsan a ver cada capitulo como una apasionante historia donde lo que subyace es el fracaso. Cada banda posee una historia que para un peruano desinformado en la materia es increíblemente inverosímil o ficticia (no muchos conocen la gloria de Los Saicos, las peripecias de Los Mads por Europa, la gira internacional de Traffic Sound, el apogeo de las bandas locales tanto en radio como en televisión, la existencia de una verdadera comunidad hippie en Barranco, “El show de los York´s” transmitido por canal 13, etc.). Pese a las distancias entre cada uno de estos, digamos “cuentos”, tenemos la idea general del rotundo fracaso, que a su vez trajo consigo el inminente olvido total.
Esta clase de lectura puede complementar la autodenominación del autor sobre su propio trabajo como una “investigación literaria”, ya que Demoler, de manera objetiva, tiene más de investigación que de literaria. Este problema se remite a la larga discusión sobre cómo entender lo literario, sobre la cual no quiero explayarme. Solo pretendo sugerir que en este caso corremos el riesgo de que lo literario suponga más una acumulación de referencias, que algún tipo de estilización del lenguaje (que se debe reconocer que sí existe en el libro).
Concluyamos diciendo que para quienes están al tanto de lo que ocurrió en esta época de gloria, Demoler es una herramienta clave para obtener una visión panorámica y ordenada. Para quienes no conocen ni a los Shains, ni a los Saicos, ni a los Yorks, el libro puede cambiarles totalmente su manera de ver el rock nacional. Y para aquellos que no les interesa la música, Demoler es un interesante trabajo de investigación histórica, social y, por qué no, literaria, que vale la pena tomar en cuenta.
Publicado en el blog El Hablador

miércoles, 25 de noviembre de 2009

THE CURE EN HUANCAYO. Entrevista a Ulises Gutiérrez - Diario Correo



Por: Jaime Bravo
El escritor Ulises Gutiérrez (Colcabamba, 1969), estuvo en nuestra ciudad para presentar su libro de relatos "The cure en Huancayo", en el marco de la Primera Feria de Libro Zona Huancayo (FELIZH).

CORREO: ¿Como así decides estudiar literatura siendo ingeniero?
ULISES GUTIERREZ: Esa manía de contar cuentos, para mí particularmente me vino desde pequeño, seguramente la culpa la tiene mi abuelo, cuando yo era niño no dejaba de contarme cuentos fantásticos. En realidad todos los serranos tenemos una especie de obsesión con el cuento sobre todo con los fantásticos. A estas alturas de mi vida, no sé por qué elegí la ingeniería, pero ahí estoy.
C: ¿Consideras que la mayor parte de los cuentos del libro son autobiográficos?
UG: Es inevitable mezclar tu experiencia a la hora de escribir, mucho de eso está basado en mi propia experiencia, pero también en realidad está basado en lo que han contado mis amigos, en lo que oído y lo que leído. Uno creo que escribe no solamente sobre las cosas que le pasan sino sobre las cosas que ojalá le pasaran.
C: Algunos cuentos del libro también nos acercan a la violencia interna�
UG: Yo he vivido en Huancayo hasta los 18 años, y me ha tocado vivir mi adolescencia una época dura en nuestro país, particularmente en la sierra central, hemos sido testigos de la guerra interna. El cuento "The cure en Huancayo", es una alegoría más bien a la esperanza, donde yo quería jugar un poco esa idea de cómo vivir en un mundo de violencia, donde no podemos dejar de ser humanos y de soñar.
C: ¿Cómo ves desde afuera Colcabamba, tu tierra natal?
UG: He vivido en Colcabamba hasta los once años, como un animal salvaje, recuerdo mi niñez en una felicidad total. Luego he vuelto a ir el año pasado para Santiago y ya no es nada de lo que era en mi niñez.
Publicado en el diario Correo - Huancayo

viernes, 25 de septiembre de 2009

jueves, 10 de septiembre de 2009

Sábado 12. Carlos Torres Rotondo en Radio Ovación

Este sábado 12, a las diez de la noche, Carlos Torres Rotondo será entrevistado durante dos horas en el programa Fusión Latina de Radio Ovación (620 AM), el cual es conducido por el ex York Román Palacios. Disertarán sobre DEMOLER al ritmo de la buena música de la primera escena del rock nacional.

martes, 8 de septiembre de 2009

DEMOLER. Entrevista a Carlos Torres Rotondo (Diario Correo)

ENTREVISTA A CARLOS TORRES ROTONDO
Genealogía del rock
LIMA
carlos m. Sotomayor
Entre los años 1967 y 1975 hubo una escena musical pródiga en virtuosismo. Bandas como Los saicos, Tarkus, Traffic Sound, Telegraph Avenue, El Polen, entre otras, no sólo demostrarían su calidad sonora sino que se convertirían en indudables precursores de lo que podría llamarse rock peruano. Carlos Torres Rotondo, luego de años de investigación, nos entrega Demoler, un libro que rescata del olvido aquella primigenia escena.
Correo: Todo empieza, tengo entendido, cuando llegan a tus manos y oídos un par de cassettes, grabaciones de grupos de rock de los sesenta...
Carlos Torres Rotondo: Sí, llegaron un par de cassettes a mis manos y fue la primera vez que escuché rock peruano de esa época. Y realmente quedé impresionado. Quedé impresionado, además, porque mi padre había sido bajista de varias bandas en los años sesenta. Y yo había sido activista de la movida hardcore de los 80, pero la gente de mi generación, incluido yo, ignoraba absolutamente todo. Entonces, buscar qué fue lo que sucedió con la primera época del rock en el Perú se convirtió en un asunto personal. Era como buscar mi pasado.
C: ¿Cuánto duró la investigación?
CTR: Duró algunos años. La primera parte de la investigación fue bibliográfica. Fue encerrarme en hemerotecas. Pero encontré muy poco, entonces comencé una investigación en base a entrevistas con los propios protagonistas. Allí empecé a formarme un mapa de los principales grupos. Pero más que la investigación, lo que más trabajo me costó fue la escritura y la propuesta general del libro.
C: Has señalado que la escritura de Demoler tiene la influencia del género policial...
CTR: Sí, tiene influencia del cine, de la novela gráfica. Tiene influencia del policial en cuanto al tono. El policial es básicamente una de las tradiciones que a mí más me gustan. Pero también quería poner fotos con una funcionalidad narrativa en el libro para que el lector se imaginara la cara de los protagonistas cuando leyera las escenas que se narran.
C: En el libro marcas como punto de partida el año 1957. ¿Allí comienza la historia del rock peruano?
CTR: Comienza con tres fenómenos paralelos que se dan a principios de 1957: la edición de los 45 de Mike Oliver, seudónimo de Miguel Olivera, considerado el Bill Haley peruano, porque tocaba covers de él. La edición del mini LP de Los millonarios del jazz. Y, además, en 1957 aparecen varios discos compilados hechos por orquestas que tocan música latina donde se incorporan algunas canciones a ritmo de rock.
C: En 1975 hay un corte abrupto... ¿Qué ocurrió realmente?
CTR: Hay varios factores. Hay un factor global que es el agotamiento generacional. Hay un factor nacional que es el hecho de que Velasco haya prohibido las matinales, las importaciones. Había una política nacionalista que veía al rock como algo alienante. Y también hay un fenómeno plenamente peruano que es el hecho de que surge la cumbia, que reemplaza al rock como principal referente de la música urbano-juvenil a comienzos de los años setenta.
C: En los 80 surge una escena musical que no tenía conocimiento de lo que hubo antes, una escena, diríamos, sin tradición...
CTR: Sí, era una escena sin tradición. Yo entré a la escena por el año 86 o 87 y, claro, nosotros éramos los primeros en el mundo. Y además existía el cliché de que la primera escena en el Perú sólo había hecho covers y sólo cantaba en inglés. Lo cual es falso, había grupos como Los saicos, Tarkus, El Polen... El Polen, incluso, cantaba en quechua temas propios.
Publicado en el diario Correo

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Lector, escritor, crítico involuntario, ex editor, blogger y ex librero. Autor de la novela "La cacería" y de la serie de antologías de narrativa peruana contemporánea "Disidentes". Mail: gabrielruizortega@gmail.com